PODCAST Se van a enterar

José Luis Jiménez (MIT): "Cuando la OMS hace una recomendación, está ejerciendo una dictadura intelectual"

Entrevista al doctor en ingeniería por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y catedrático de Química y Ciencias Ambientales en la Universidad de Colorado 

martes, 02 marzo 2021

VALÈNCIA. Cuando la furia de la pandemia se apoderó de nuestras vidas empezaron a proliferar las medidas de contención que incluyeron la desinfección de espacios públicos y privados. 

De repente , se hacía visible la labor de los trabajadores del servicio de limpieza, tanto en la recogida de residuos como en la limpieza viaria de la ciudad, reforzados  con actuaciones especiales. De hecho, la Organización Mundial de la Salud publicó unas recomendaciones que emplazaban a esas tareas preventivas contra la covid-19. 

Sin embargo, la desinfección de superficies, una medida que aún se lleva a cabo y en la que se invierten mucho dinero es inútil.  José Luis Jiménez, doctor en ingeniería por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y catedrático de Química y Ciencias Ambientales en la Universidad de Colorado , considerado como uno de los mayores expertos en aerosoles del mundo, ha señalado, este martes,  en Plaza Radio que la clave para evitar el contagio reside en medir el CO2, ventilar los interiores y asegurarse de ajustar bien las mascarillas. "Esto fue un error de la OMS, pensaron que se transmitía en superficies y metieron el miedo en el cuerpo, simplemente hay que seguir lavándose las manos. Desinfectar mesas, pomos, y demás superficies es un desperdicio de recursos y de tiempo tremendo”, manifiesta el experto.

Estas afirmaciones “erróneas” de autoridades sanitarias y políticas han llevado al doctor Jimenez a admitir que la OMS está “más perdida que un pulpo en un garaje, tienen un comité donde se decide cómo se transmiten las enfermedades y hay 6 expertos en lavarse las manos, pero 0 expertos en la transmisión a través del aire”, sostiene.

El doctor en ingeniería ha recordado que nos infectamos al inhalar el aire exhalado de otro y, por tanto, los virus que éste pueda exhalar. Así pues, el objetivo es limitar el aire exhalado de otros con la ayuda de elementos como los medidores de niveles de CO2, ya que “permite saber si el espacio está mal o bien ventilado”. Según el experto, el nivel óptimo en interiores debería estar por debajo de las 700 partes por millón de moléculas de aire, y por debajo de las 400 en exteriores. Sin embargo, actualmente, en coches o colegios hay, asegura Jimenez, entre 2.000 y 5.000 partes por millón de moléculas de aire, o lo que es lo mismo, el 10% del aire que se respira, ya lo han respirado otros.

El químico señala que contagiarse al aire libre es 20 veces más difícil que en interior y, en caso de ser así, aboga por que se puede “tener mala suerte” al encontrarse con alguien que sí contagia. En esta línea, el doctor indica que se debe tener en cuenta que el virus va perdiendo su infectividad en 1 o 2 horas.

Sostiene Jiménez, que es una enfermedad muy variable, las mayor parte de la gente casi no contagian y solo hay un 10-20% que contagian a muchos. "Si hay alguien infectado en una habitación lo más normal es que no te contagies, pero puedes tener mala suerte y puedes contagiarte si hay alguien que sí contagia".

Hablar de aerosoles es hablar de mascarillas y el experto sostiene que se debe ir con cuidado sobre todo en terrazas, donde sigue habiendo riesgo de contagio por no llevar puesta la mascarilla en reuniones con no convivientes. A pesar de ser una capa de protección, la mascarilla reduce el riesgo de contagio, pero no lo elimina, así lo ha descrito el químico. Además, ha asegurado que el 80-90% de la gente lleva mal la mascarilla, ya que “tiene que ser un filtro con tela de calidad y no debe haber huecos entre la cara y la tela”. Así pues, si las gafas se empañan es porque hay huecos por donde pasa el aire y “la mascarilla solo serviría de decoración”.

Con todo, el experto aconseja “dejar de perder el tiempo desinfectando superficies” e invertirlo en el uso de medidores de CO2, la ventilación y el buen ajuste de las mascarillas. “La clave es el error de la OMS de que esto no podría ir por el aire, y, normalmente, cuando la OMS hace una recomendación, está ejerciendo una dictadura intelectual y, claro, el ministro de Sanidad de turno va a cumplirlo a rajatabla”, sostiene Jimenez defendiendo que la solución está en que científicos como él puedan hablar con el público.

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